Uyuní, Bolivia

Para un argentino, nada es más bello que su propio pais. Personalmente, podría hablar del norte, tanto del noreste como del noroeste o litoral. Pero hoy nos vamos a enfocar en lo que podemos apreciar al cruzar la frontera con el hermoso pero no tan popular Estado Plurinacional de Bolivia. El cruce más común para los viajeros es el de La Quiaca-Villazón. Como todos sabemos, no se consta de muchos controles fronterizos al momento de cruzar de Bolivia a Argentina o viceversa. Simplemente debemos completar una pequeña declaración la cual nos permite acceder a nuestra Tarjeta Andina (la cual posteriormente utilizaremos en Perú y Ecuador).

En mi experiencia personal, elegí la ruta andina, la cual me llevó como próxima parada a la ciudad de Uyuni. ¿Qué puedo decir de la ciudad? Realmente, no es nada asombroso. El clima siempre es gris y la gente no es muy adepta a los turistas. Sin embargo, cuenta con el mayor atractivo natural de Bolivia; el Salar de Uyuní.

Hablemos de éste maravilloso lugar. Si buscamos información en la web, nos vamos a encontrar con el dato de que éste es el salar de mayor tamaño del mundo (cosa de la cual no quedan dudas después de haberlo visitado). La inmensidad de éste lugar es comprobable con el simple hecho de testificar que tiene sectores en donde podemos apreciar una tormenta terrorífica y si nos desplazamos algunos kilómetros, encontraremos un paraje totalmente soleado el cual demandará unas buenas gafas de sol para evitar que nuestras corneas de rotizen con el abasallador reflejo de la sal.

Lo mejor del salar de Uyuní, es cuando nos encontramos con un espejo de agua (muy leve, una capa de unos 5cm sobre la sal), el cual nos permitirá ver un perfecto reflejo, tanto nuestro como del paisaje y de los vehículos 4x4 que lo recorren.

Siempre digo que es el lugar más fuera de éste mundo que hasta ahora tuve la fortuna de conocer. Literalmente, no podemos definir donde termina la tierra y comienza el cielo.

Usualmente, los guías nos van a agasajar con un almuerzo (no del todo llenador), y algunas fotos y videos de perspectiva las cuales resultarán muy simpáticas para nuestra familia y amigos.

Después, vamos a conocer el hotel de sal (el cual, valga la redundancia, está construido exclusivamente con ladrillos de sal). Frente a éste mismo, encontrarémos un monumento dedicado al Rally Dakar 2016, y una especie de cantero con banderas de todas las nacionalidad que fueron dejando los viajeros que pasaron antes que nosotros.

Luego, si tenemos algo de suerte, vamos a poder desplazarnos algunos kilómetros y encontrar una zona en la cual esté lloviendo o haya llovido recientemente. Ahí es donde todo lo demás pasa a segundo plano y nos damos cuenta lo hermoso que es éste mundo, y concretamente éste país. Pero no vale la pena que lo siga comentando, los invito a conocerlo, ya que creanmé, es un punto que no puede faltar en la ruta de alguien que ama sudamérica.